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- •Tres cuentos árabes no confiar en el presente
- •Saber escuchar los insultos
- •La col y la caldera
- •Lo que realmente importa
- •Cinco cuentos andaluces fecundidad de la memoria
- •Milagro de la dialéctica
- •Los emigrantes
- •A quién debe darse crédito
- •Cuatro cuentos medievales el agua, el viento y la verdad
- •El monje involuntario
- •Los ratones que comen hierro
- •El hombre, su mujer y el loro
- •Segunda parte cuatro historias de un elefante ¡agua!
- •Sólo una metáfora
- •El cuadro
- •La campana del príncipe
- •Tres cuentos populares una apuesta con el diablo
- •La nube y la duna
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- •Recuerdos de infancia esa boca
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El monje involuntario
Una mujer se lleva mal con su marido y le odia mucho. Y una vez ha pensado hacer una malicia muy grande contra él. Entonces le da a beber zumo de ciertas hierbas. El marido lo toma y se siente muy embriagado y se porta como un loco: corre acá y allá, lanza espuma por la boca y por fin pierde el habla.
Mientras tanto la mujer va al monasterio y empieza a llorar:
− Ay, mi pobre marido se muere y ha perdido el habla. Pero esta mañana, antes de perderla, ha dicho que quiere ser monje de este santo monasterio. Pido su ayuda porque quiero cumplir su deseo.
Los monjes creen a la mujer y van con ella a su casa. Rapan la cabeza del marido y le ponen el hábito de monje.
Por la mañana el marido se despierta y se siente muy bien pero no puede comprender por qué está rapado y lleva puesto el hábito de monje y pregunta a su mujer qué ha pasado.
Ella, como llorando1, le contesta:
− ¡Ay marido mío muy amado! ¿Es que no te acuerdas de que esta noche te han hecho monje? Has sufrido un dolor muy fuerte y has dicho que quieres ser monje. Oh, marido mío, por salvación de tu alma, respeto tu decisión y te prometo estar sola y como viuda desconsolada toda mi vida.
Pero el marido, sorprendido, contesta que no quiere ser monje. Y la mujer le dice:
− Ahora eres monje y no debes ir contra tu voto porque así vas a ofender a Dios.
Y muchas otras cosas le dice con falsas lágrimas. El pobre marido le cree y le deja la casa, el huerto, las vacas y las ovejas y se va al monasterio.
Preguntas del texto:
¿Cómo se lleva la mujer con su marido?
¿Qué malicia hace una vez contra él? ¿Cómo se porta entonces el hombre?
¿A dónde va la mujer?
¿Qué dice a los monjes? ¿Y qué hacen ellos?
¿Qué le dice la mujer a su marido cuando éste se despierta por la mañana?
¿Qué le contesta el marido sorprendido?
¿Cómo la mujer le explica a su marido por qué no debe ir contra su voto?
¿Está el marido convencido? ¿Qué hace finalmente?
Los ratones que comen hierro
En una ciudad vive un mercader muy pobre. Un día decide marcharse a otro país para ganar dinero. Tiene cien quintales2 de hierro y se los encomienda a un hombre que conoce.
Dentro de un año el mercader vuelve a su ciudad y reclama a su conocido el hierro. Pero éste ya lo ha vendido y ha gastado el dinero. Dice al mercader:
− Mira, he tenido tu hierro en un rincón de mi casa y una noche lo han comido los ratones.
Y el mercader le contesta:
− Sí, la gente dice que los ratones pueden roer el hierro y comerlo, pero no te preocupes3, esto no es nada.
El otro se alegra y le invita al mercader a comer en su casa. Cuando el hombre se va para ver si la comida está preparada, el mercader esconde a su hijo pequeño. El hombre vuelve pero no ve al hijo en ninguna parte1 y pregunta a su huésped:
− ¿Dónde está mi hijo? ¿No le has visto?
− ¡Cómo no! – contesta el mercader, − he visto a un azor que ha arrebatado a un niño. Ha sido tu hijo.
El amo se asombra:
− ¿Cómo puede ser esto? – pregunta. − ¿Un azor ha arrebatado a un niño? ¡No puede ser!
Y entonces dice el mercader:
− En la ciudad donde los ratones comen cien quintales de hierro los azores arrebatan a los niños.
A esto le contesta su conocido:
− Pues, yo he vendido tu hierro.
− Y yo he escondido a tu hijo, − le responde el mercader.
− Si me devuelves a mi hijo sano y salvo, te daré tu hierro, − promete el conocido y lo han hecho de esta manera.
Preguntas del texto:
¿Qué decide hacer un día un mercader muy pobre?
¿A quién encomienda sus cien quintales de hierro?
¿Qué ha hecho su conocido con el hierro?
¿Qué dice el conocido al mercader cuando éste reclama su hierro?
¿Qué hace el mercader en casa de su conocido?
¿Cómo explica la desaparición del niño?
¿Qué deciden hacer el mercader y su conocido?
